jueves, 2 de agosto de 2012

La sencillez que se complica al ser observada



La sexualidad humana es complicada para los mismos humanos porque tenemos que observarla haciendo uso de un lenguaje impreciso.

En otro artículo (1) afirmo que la sexualidad es sencilla e intento fundamentar esa afirmación diciendo que somos una especie mamífera como cualquier otra. Sin embargo, el resto de mis artículos se dedican a describir, proponer hipótesis y tratar de entender por qué, a pesar de ser tan sencillos, no logramos entendernos.

Precisamente, refiriéndome a los vínculos incestuosos en otro artículo (2), debo reconocer que podría aceptar una teoría para explicar la relación madre-hijo pero excluyendo las otras formas de vínculos incestuosos.

En el referido artículo (2) hago mención a la relación incestuosa que puede establecerse entre la hija y su madre.

Guiándome por lo que suele verse en las películas pornográficas (material de estudio al que la ciencia menciona pocas veces como fuente de información respetable), observo que se repiten las escenas de lesbianismo en el que las mujeres se complacen mutuamente besándose sobre todo en las zonas erógenas: vagina, ano, boca, senos.

Sin dejar de aceptar la hipótesis de que el único «vínculo incestuoso» sea el acto de penetración vaginal por el que el varón intenta volver al útero materno, podría también aceptarse que la sexualidad oral constituye un intento de entrar (con la lengua en vez del pene) en el cuerpo de la madre, fantaseando con satisfacer el inconsciente anhelo de volver a la vida intra-uterina.

Seguramente estas disquisiciones le quitan cualquier rasgo de sencillez a la sexualidad humana. La principal fuente de complejidad surge de una mente que intenta verse a sí misma, con un alto grado de subjetividad, careciendo de una distancia emocional mínima para que la observación, (auto-observación, en este caso), pudiera ser confiable y que solo puede pensar con palabras de múltiples significados.

   
(Este es el Artículo Nº 1.635)

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