
Cuando la esposa le pide dinero al esposo, inconscientemente
le está pidiendo hacer el amor eyaculando en su vagina.
En otro artículo (1) propuse
una idea, cuya síntesis al principio del artículo (copete, colgado), dice: «El sexo
masculino es un Banco de Semen donde la Naturaleza deja depositados
espermatozoides que las mujeres pueden retirar».
Esta ficción es una metáfora que intenta entender cómo nos
relacionamos mujeres y hombres, no tanto en la cultura sino en la Naturaleza.
En la cultura predominan los vínculos en los que el varón
detenta más poder político, físico y económico. La mujer parece ocupar un
segundo lugar.
Ellos se encargan de traer el dinero necesario para los
gastos de toda la familia y ellas se encargan de la crianza de los hijos y de
las tareas propias del hogar: alimentar, vestir, higienizar.
Según la idea del artículo mencionado, fuera de la cultura
los varones son esa especie que guarda algo de las hembras (los
espermatozoides), para entregárselos cuando ellas lo soliciten, trámite que en los hechos consiste en
seducir al banquero, provocarle una
erección del pene, hacerse penetrar en la vagina y estimularlo (¿ordeñarlo?)
hasta que entregue el retiro de espermatozoides que solicitó (eyaculación).
En la jerga bancaria, cuando un cajero entrega lo que el
cliente viene a retirar de su cuenta, se dice que «el cajero pagó». Por lo
tanto, cuando el varón eyacula en la vagina de la mujer, está «pagándole».
Nuestras familias hispanoparlantes son predominantemente
tradicionales, con esa organización en la cual «el dinero es cosa de hombres».
Es frecuente que en esas culturas el esposo sea el único que tiene acceso al
dinero mientras que ella, cuando necesita cierta cantidad, tiene que pedírselo.
Para quienes ven esta costumbre como aberrante, recuerden
que inconscientemente ella está
pidiéndole eróticamente semen.
(Este es el Artículo Nº 1.745)
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