lunes, 3 de marzo de 2014

Misteriosa alarma por un peligro insignificante

Mucha gente importante está inexplicablemente alarmada por una eventual confrontación violenta entre 3.750 millones de pobres (leyó bien) y 85 híper millonarios.

Para comenzar el año 2014 tuvimos dos reuniones de los pobres humanos. Una en Davos (Suiza), organizada por el Foro Económico Mundial y la otra en Cuba, organizada por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Los «pobres humanos» nos reunimos en dos lugares diferentes porque unos disponemos de más dinero que los otros. En Suiza nos reunimos quienes disponemos de más dinero y en Cuba nos reunimos quienes disponemos de menos dinero.

Todos somos igualmente pobres ante la vida, todos nos angustiamos, todos vivimos esclavos de algo o de alguien y todos terminaremos de la misma manera: muriendo, liberándonos en menos de un segundo de lo que tuvimos y de lo que padecimos.

El libro se cerrará y nuestro relato vital habrá terminado.

Según los medios de comunicación que han tratado profusamente las alternativas de estas reuniones, lo preocupante es la progresiva desigualdad entre unos y otros. Si la humanidad toda fuera un cuerpo biológico, nos estaríamos desmembrando. Es como si, por razones económicas, ese cuerpo imaginario, (la especie, la humanidad), estuviera despanzurrándose.

Los expertos dicen que la brecha entre pobres y ricos es cada vez mayor. La humanidad tiene una herida que, en vez de cicatrizar cada vez se abre más.

¿Cuál es el temor que provoca esta desigualdad entre la inmensa mayoría de pobres y la pequeñísima cantidad de híper millonarios? Tememos un estallido social, es decir, tememos que los 3.750 millones, (la mitad de la población mundial), de pobres ataquen a los 85 ricos.

Si tal estallido ocurriera, ¿cuántos milisegundos podría durar el exterminio de estas 85 envidiadas y odiadas personas?

No puedo creer que tantos periodistas, gobernantes, técnicos e intelectuales en general, pierdan su tiempo alarmados por un peligro que parece insignificante.

¡Acá hay algo más!

(Este es el Artículo Nº 2.113)


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